Bebé necesita estar “pegadito” a mamá nueve meses después del nacimiento, según investigación.

Llevar a tu bebé dentro de tu vientre durante nueve meses es una experiencia única y llena de responsabilidad; de esto depende que tu hijo tenga un adecuado desarrollo físico, cognitivo y emocional. Pero, ¿sabías que esos nueve meses no son suficientes, porque tu bebé necesita estar “pegado” a ti durante nueve meses más después del nacimiento?

No, no es exageración y tampoco significa que le dará “mamitis” o “se acostumbrará a los brazos”. Al contrario, es un proceso natural y necesario para que tu hijo tenga una transición y adaptación a la vida extrauterina más natural, sin cambios bruscos.

A esto se le llama exterogestación, mejor conocido como método canguro; empieza en el nacimiento y termina a los nueve meses siguientes, cuando el bebé empieza a gatear, de acuerdo con un estudio publicado en la revista Evolutionary Psychology.

Los investigadores retoman el estudio del doctor Ashley Montagu, quien en 1986 aseguraba que después del nacimiento, la mamá debe mantener los mismos cuidados y ambiente del embarazo durante nueve meses más.

Es decir, el bebé debe tener contacto directo con el cuerpo de mamá, piel con piel, ya sea a través de abrazos, besos, caricias, crianza en brazos, porteo, colecho y lactancia, para que todos sus sistemas maduren (cardiaco, respiratorio, motriz y sensorial).

Una vez que pasa este tiempo, el bebé interactúa mejor con el mundo que lo rodea y adquiere la seguridad y confianza para explorar su entorno.

¿Por qué son tan necesarios el método canguro?

Montagu detalla que los recién nacidos aún son seres inmaduros como los canguros, los cuales después del nacimiento continúan su gestación en la bolsa de su madre hasta que maduran lo suficiente para andar solos.

En este caso, las mamás no tienen bolsas, pero sí brazos, caricias o pueden recurrir al porteo, a fin de darle la protección, el calor y alimento para sobrevivir. Este vínculo es indispensable para mamá e hijo.

La gestación, que dura entre 38 y 40 semanas, no puede durar más por el tamaño del cerebro del bebé y el estrechamiento de la pelvis de la mamá, por lo que el desarrollo del niño debe continuar fuera del útero.

Un ejemplo es el cerebro, el cual es inmaduro al nacer, debido a que establece pocas conexiones neuronales y representa 25% del tamaño que tendrá cuando sea adulto. Cuando un bebé se siente seguro fuera del útero, afianza su conectividad neuronal.

Además, el contacto piel con piel estabiliza la frecuencia cardiaca y respiratoria del bebé, mejora las tasas de saturación de oxígeno y regula la temperatura corporal.

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