La madrina de mi hijo es la mujer en la que más confío.

Elegir una madrina no se trata de quedar bien con alguien, se trata de elegir a una persona de confianza que ame tanto a tus hijos que no dudaría ni un segundo en ayudarlos o quedarse con ellos en caso de que algo te pasara a ti.

Elegir por compromiso, por quedar bien, por tener una relación de conveniencia con alguien, por hacerle el favor a tus papás o tu esposo, incluso esa persona que podría pagar la fiesta completa de bautizo, son cosas que deberíamos dejar atrás, los padrinos no deberían ser eso, sino las personas en las que confiamos plenamente en caso de que algo salga mal.

Se trata de prevenir, de pensar en un futuro donde tal vez no estés y visualizar lo que podría pasar, y no se trata de ser fatalistas o negativos, pero si te basaras en eso para elegir a tu comadre, ¿quién sería?

Necesitamos aliadas, personas que le enseñarán lo importante de la vida porque te conocen tan bien que podrían inculcarle eso a tus hijos. O alguien que pueda apoyar a tu marido y ser totalmente de confianza. Esa persona puede ser tu hermana, tu prima, tu mejor amiga, tu mamá.

Alguien que vea a tu hijo no un año después del bautizo, que sea parte de su vida, que cuando diga “ella es mi madrina” sea algo cercano y no alguien extraña que jamás ha ido a su casa.

Una comadre que también te apoye a ti en la crianza, con la que puedas compartir tus temores, problemas, preocupaciones y alegrías.

Una persona de la que jamás te arrepentirás, porque la elegiste con el corazón.

¿Te gustó esta nota?