Las madres después del parto también necesitan que les presten atención.

Durante el embarazo la madre se convierte en el centro de la atención de su pareja, familiares y amigos, quienes se preocupan continuamente por su estado de salud y bienestar emocional. Sin embargo, después del parto toda la atención se redirige al bebé, incluso la propia madre empieza a cuidar más de su hijo que de sí misma.

Sin embargo, después del parto la madre atraviesa por una de las etapas más agotadoras de su vida, sobre todo si es su primer embarazo, ya que tiene que enfrentar las responsabilidades que implica el cuidado de un bebé y además, lidiar con los cambios hormonales, físicos y emocionales que sobrevendrán. Por eso, en este momento sigue necesitando atención, mimos y cuidados.

Las primeras semanas tras el parto: Una etapa difícil para la madre

Tras el parto, las hormonas de la madre se revolucionan. Los niveles de progesterona y estrógenos, dos hormonas que estimulaban el desarrollo del bebé durante la gestación, caen en picado, mientras que la oxitocina, otra hormona que es la que ayuda a la madre a lidiar con las contracciones durante el parto, también empieza a descender una vez que ha dado a luz. Ello explica por qué la mayoría de las madres experimentan una sensación de desvanecimiento y un marcado agotamiento físico y mental durante las primeras semanastras el parto y por qué se encuentran tan sensibles emocionalmente.

De hecho, en este período muchas mujeres desarrollan lo que se conoce como baby blues, un estado emocional marcado por la tristeza y el desánimo que influye en su relación con el bebé, pero también con el resto de las personas que les rodean. En algunos casos este estado puede deteriorarse hasta convertirse en una depresión postparto: se estima que tras el alumbramiento entre el 10% y el 13% de las madres desarrollan esta alteración que suele causar una gran desmotivación, incluso por las actividades que antes disfrutaban, así como una marcada apatía y tristeza que muchas veces las incapacita para cuidar de ellas mismas o de sus bebés, lo que les hace sentir culpables pues piensan que son malas madres.

Por otra parte, el hecho de que las madres deban adaptarse a las nuevas rutinas en el hogar y que sientan una enorme responsabilidad sobre sus hombros hará que sus fuerzas flaqueen. En esos momentos, contar con un hombro en el cual apoyarse puede ser sumamente reconfortante.

¿Cómo ayudar a una madre a superar las primeras semanas tras el parto?

  1. Dale una mano. Durante las primeras semanas tras el parto es usual que las madres, sobre todo si son primerizas, se sientan agobiadas por las responsabilidades y las tareas ya que aprender a satisfacer las necesidades de un recién nacido no es sencillo. Por eso, no le vendrá mal que le eches una mano y le ayudes con las tareas de casa o con el bebé. Así podrá relajarse un poco y descansar, de manera que pueda adaptarse paulatinamente a la maternidad.
  2. Anímala a hablar sobre sus sentimientos. Hablar sobre sus emociones y lo que está experimentando en esta etapa es una manera de liberar tensiones. Sin embargo, en ocasiones la madre no encuentra el valor para expresar lo que piensa, por miedo a que las personas no la comprendan y la juzguen. Por eso, pregúntale cómo se siente y dale la suficiente confianza como para que exprese sus inquietudes, temores y dudas.
  3. Incítala a implicarse en actividades que le motiven. Cuando las madres deben encargarse del cuidado de su bebé les suele costar tomar la iniciativa para visitar a los amigos, irse de compras o pasar una tarde en el spa. Una buena manera de distraerla y lograr que recupere la motivación es incitarla a que retome cuanto antes las actividades que disfruta.
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