LOS VARONES CRECEN Y NOS ENSEÑAN A SOLTAR

LOS VARONES CRECEN Y NOS ENSEÑAN A SOLTAR

Solo escuche el portazo en la puerta…
Me encamino a recoger su cuarto y veo la guitarra en el piso, la carta a medio escribir para la chica que le gusta, la loción abierta y esa alcancía donde junta para su viaje.

Luego recibo un mensaje: “no te preocupes por mi llegaré a buena hora!” entonces recuerdo que fue a su entrevista para el primer trabajo y aún no termina de estudiar, luego me lleno de nostalgia, ¿donde quedo el niño pegado a mi falda? el que se reía con mis cuentos y quien decía no entender nada de mujeres, tan solo de mamás.

Los varones crecen y nos enseñan a soltar, ya no cantan, ahora componen, ya no preguntan, ahora intentan poner el ejemplo, ya no te abrazan para consolarte, ahora te motivan a cambiar y a dejar de llorar. Son diferentes a las hijas, tan hermosas como cómplices, los varones son audaces, tiernos y algún día nos han de dejar y quieren que tus alas vuelvas a usar.

Quienes crecen junto al padre se pondrán de su lado, quienes no, su lugar podrán tomar, pero tienen la gracia cuando crecen, de enseñarnos a la mujer volver a rescatar, dirán : “ve por ti y busca tu felicidad, se fría, se practica y aprende a soltar”.

Hay un sentimiento que las madres de varones han de reconocer, pues las hijas a donde vayan, sentimos que han de volver y los hijos el día que lo hagan se harán extrañar. Ellos van por el futuro y hacen de cada recuerdo las bases de su bienestar, quieren volver con el trofeo, con el titulo o con aquello que termine con la necesidad, para decir: Madre, yo puedo, tu puedes y hacia falta soltar!

Los hijas son cariño, los hijos son valor. Cada hijo es un regalo, un mensaje y nuestra fuente de calor!

Por: Lucia Toranzo N.

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